Guillermo Ruiz-Longarte, tesorero de la Junta Directiva del Athletic, ha repasado durante una extensa entrevista la situación económica del club, la evolución de los ingresos, el coste de la plantilla y las decisiones que podría adoptar la entidad si los resultados deportivos no acompañan. El responsable rojiblanco asegura que, a día de hoy, no existe preocupación por el estado financiero, aunque reconoce que el club está realizando una apuesta clara por el crecimiento.
Ruiz-Longarte explica que el Athletic ha pasado de moverse en torno a los 100-120 millones de euros de ingresos a situarse cerca de los 150 millones en un año complicado. En un escenario ideal, con una clasificación para la Champions, el presupuesto podría alcanzar los 190 millones. A su juicio, el crecimiento económico depende directamente del rendimiento deportivo, de las clasificaciones europeas, de la asistencia a San Mamés y de la venta de productos.
Una plantilla cara y una apuesta de largo plazo
El tesorero considera que el valor de la plantilla lo marca el mercado y defiende que los contratos deben combinar cantidades fijas y variables acordes con esa referencia. También admite que la filosofía del Athletic implica una limitación de mercado, aunque sostiene que no debe existir una sobreprima por el hecho de que un futbolista haya nacido en Euskal Herria.
La entidad, sostiene, ha asumido el coste de una plantilla competitiva con el objetivo de aumentar su peso deportivo. Si el Athletic cuenta con el quinto presupuesto de la Liga, debería moverse habitualmente entre el cuarto y el séptimo puesto, aunque el fútbol pueda provocar un curso puntual por debajo de esas previsiones. Un segundo año consecutivo sin competición europea, afirma, se podría aguantar, pero una prolongación de esa situación obligaría a tomar decisiones antes de consumir el patrimonio del club.
Si ocurriera que tendríamos que vender a Nico Williams, pues lo tendríamos que hacer. Pero vamos a pensar que no ocurra
Ruiz-Longarte asegura que el Athletic ya ha incorporado a su presupuesto un impacto directo de 11,5 millones de euros por ventas de jugadores, además de otros ingresos vinculados a la gestión de la plantilla, como la reducción de fichas, las cesiones y la disminución de amortizaciones. No presenta las ventas como el objetivo principal, pero sí como una herramienta más de gestión del mercado.
El tesorero señala que la planificación debe tener en cuenta el valor de mercado, las líneas de sucesión y el estatus de la plantilla. Por eso, considera que vender no tiene por qué significar debilitar al equipo si existen alternativas internas o si la operación encaja en una estrategia global. La prioridad, insiste, sigue siendo contratar y mantener una plantilla competitiva.
Equilibrio económico y protección de la información
El objetivo financiero marcado para esta temporada es pasar de un resultado de explotación de -3 millones de euros a cero. Ruiz-Longarte diferencia entre el resultado de explotación y las amortizaciones, ya que estas últimas no implican una salida de caja. La preocupación aparecería si el déficit operativo se convirtiera en recurrente y redujera progresivamente la caja y el patrimonio.
También valora la decisión adoptada durante la presidencia de Josu Urrutia de crear la conocida como hucha mediante una provisión por contratos onerosos. Según explica, este año se utilizarán 17 millones de esa provisión, que quedará prácticamente reducida. La actual Junta Directiva ha optado por anticipar gastos en lugar de crear nuevas provisiones, como adaptación a las circunstancias actuales.
En relación con la información económica individualizada de los futbolistas, el Athletic ha decidido publicar el valor global de mercado de la plantilla, pero no detallar las fichas ni las amortizaciones por jugador. Ruiz-Longarte considera que ofrecer esos datos supondría facilitar información a terceros y defiende que el socio puede comprobar que los contratos están correctamente reflejados en las cuentas.
Consideramos que cualquier información individualizada de un jugador es una desventaja competitiva
El tesorero también aborda la retirada de la mayoría de las invitaciones, incluidas las de los miembros de la Junta. Aunque reconoce que la medida resulta incómoda, la relaciona con la posibilidad de liberar localidades y con el coste de ampliar el aforo. Según sus cálculos, crear 1.700 nuevos asientos exigiría una inversión de 9 millones de euros, que podría elevarse hasta 13 millones en otra fase.
Por último, apunta al ticketing, los patrocinios y el desarrollo de nuevos negocios como áreas en las que todavía existe margen para incrementar los ingresos. Reconoce la dificultad de captar patrocinadores internacionales, pero destaca el crecimiento de todas las líneas de negocio y advierte de que el club debe mantener el esfuerzo constante para no perder ingresos.
