Malas noticias para el Athletic Club y Gorka Guruzeta. El delantero rojiblanco sufre una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, según ha comunicado el club bilbaíno en su último parte médico. Una grave lesión que obligará al futbolista a pasar por el quirófano y afrontar un prolongado proceso de recuperación.

El atacante donostiarra sufrió la lesión durante el encuentro frente al Valencia en Mestalla. Guruzeta había saltado al terreno de juego en la segunda mitad, sustituyendo a Iñaki Williams, pero apenas pudo permanecer unos minutos sobre el césped.

En una acción ofensiva, el delantero realizó un mal apoyo y cayó al suelo con evidentes gestos de dolor, llevándose las manos a la rodilla izquierda. Las primeras sensaciones no invitaban al optimismo y las pruebas médicas han terminado confirmando el peor de los diagnósticos.

Un nuevo golpe para Guruzeta, que ya sufrió esta lesión en 2019

La noticia resulta especialmente dura para el futbolista, que ya sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior en abril de 2019, cuando militaba en el Bilbao Athletic. En aquella ocasión, la lesión afectó a su rodilla derecha, mientras que ahora es la izquierda la que ha resultado dañada.

Guruzeta deberá afrontar nuevamente una intervención quirúrgica y un exigente proceso de rehabilitación, después de haber superado una lesión similar hace más de siete años.

Por el momento, el Athletic Club no ha establecido un plazo oficial para su regreso. Este tipo de lesiones suelen requerir varios meses de recuperación, por lo que su participación durante lo que resta de temporada queda seriamente comprometida.

Un problema importante para el ataque del Athletic

La baja de Guruzeta supone también un contratiempo considerable para el cuerpo técnico rojiblanco, que pierde a uno de sus delanteros.

La lesión del donostiarra obliga ahora al Athletic a buscar alternativas para cubrir su ausencia durante los próximos meses, en una posición especialmente importante para el funcionamiento ofensivo del equipo.

Más allá de las consecuencias deportivas, la principal preocupación se centra en la recuperación del futbolista, que tendrá que afrontar un nuevo proceso de rehabilitación con el objetivo de regresar a los terrenos de juego en las mejores condiciones posibles.